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¿MERECE LA PENA VER NARUTO? MI OPINIÓN PERSONAL
Actualizado Septiembre 2026
Naruto es, con diferencia, uno de los animes con los que más horas he compartido con mi hijo. Y cuando digo horas, no me refiero a un par de tardes. Hablo de sentarnos en el salón, avanzar en la historia, encontrarnos con capítulos que nos tenían enganchados y, en otras ocasiones, preguntarnos cuánto podía durar aquella misión que parecía no terminar nunca.
De hecho guardo buenos recuerdos porque fue unos de los animes, juntos a otros, que le recomendé cuando empezó en este mundillo.
Estos son los animes que recomiendo a toda persona que quiere empezar.
Dicho esto, si me preguntáis si merece la pena ver Naruto, experiencia para responderos no me falta.

Ahora bien, la respuesta no es un sí a secas. Porque Naruto tiene momentos capaces de ponerte la piel de gallina, personajes que terminan formando parte de tu memoria y una historia que sabe tocar temas bastante más profundos de lo que parece al principio. Pero también tiene una cantidad de relleno que, en determinados momentos, pone a prueba la paciencia del espectador más entregado.
Vaya por delante lo malo: hay días en los que la serie parece mirarte a los ojos y decirte:
«Tranquilo, hoy no vamos a avanzar demasiado».
Y aun así, cuando Naruto acierta, acierta de verdad.
Pero, vamos por partes, como diría Kakuzu.
MI EXPERIENCIA VIENDO NARUTO CON MI HIJO
Una de las cosas que más valoro de Naruto no tiene que ver con una pelea concreta, una transformación o una técnica especialmente espectacular. Tiene que ver con haber podido compartir la serie con mi hijo.
El anime puede disfrutarse perfectamente a solas, por supuesto. De hecho, la mayoría de las series que he visto a lo largo de mi vida las he disfrutado así. Pero hay algo especial en seguir una historia con otra persona, comentar lo que acaba de pasar y comprobar cómo cada uno reacciona ante los personajes y sus decisiones.
Y cuando esa persona es tu hijo, la experiencia adquiere otra dimensión.
Naruto es una serie muy larga. No es de esas que empiezas un viernes por la noche y terminas el domingo con los ojos como platos de no dormir. Aquí hay que convivir con ella durante bastante tiempo. Hay arcos que te atrapan, otros que se hacen más cuesta arriba y episodios que parecen puestos ahí para comprobar si sigues despierto.
Pero también hay momentos en los que la historia consigue que te olvides de la duración. Momentos en los que dejas de pensar en cuántos episodios quedan y simplemente quieres saber qué va a pasar.
Y eso, cuando estás compartiendo el visionado con alguien, tiene un valor especial.
¿DE QUÁ VA NARUTO Y QUE TIPO DE ANIME ES?
Naruto Uzumaki es un joven de la aldea de Konoha (escondida de la hoja) que crece sintiéndose rechazado por buena parte de quienes le rodean. A pesar de ello, sueña con convertirse en Hokage, la máxima autoridad ninja de su aldea y, sobre todo, alguien a quien los demás respeten y reconozcan.
A partir de ahí comienza una historia de entrenamientos, misiones, rivalidades, amistades y enfrentamientos que va creciendo progresivamente hasta convertirse en algo mucho más amplio que una aventura de ninjas.
Sobre el papel, Naruto tiene todos los ingredientes de un shonen clásico: combates, superación personal, técnicas especiales, rivales carismáticos, bromas y compañerismo. Si vienes de Dragon Ball, probablemente encuentres algunas sensaciones familiares, aunque el mundo y el tipo de conflicto sean diferentes.
Pero reducir Naruto a sus peleas sería quedarse bastante corto.
Uno de los elementos que más peso tienen en la serie es la necesidad de ser reconocido. Naruto no parte de una posición privilegiada ni es el personaje al que todo el mundo espera que triunfe. Su recorrido está marcado por la soledad, el rechazo, la amistad y el deseo de demostrar que puede convertirse en alguien importante.
Y ahí es donde la historia empieza a tener más interés.
Naruto nació como manga de Masashi Kishimoto y fue adaptado al anime por el estudio Pierrot. Su recorrido se divide principalmente en dos series: Naruto y Naruto Shippuden.
¿NARUTO O NARUTO SHIPPUDEN? POR DÓNDE EMPEZAR
Aquí no hay demasiado misterio: hay que empezar por Naruto y continuar después con Naruto Shippuden.
La primera serie presenta a Naruto y al resto de personajes cuando todavía son más jóvenes. Conocemos su entorno, sus aspiraciones, sus relaciones y las bases del mundo ninja. También se construyen muchos de los vínculos que después tendrán una importancia considerable en la historia.
Posteriormente llega Naruto Shippuden, que retoma la trama con los personajes más crecidos y amplía considerablemente el alcance de los conflictos.
En total, hablamos de más de setecientos episodios entre ambas series:
- Naruto: 220 episodios.
- Naruto Shippuden: 500 episodios.
Sí, son muchos. Muchísimos.
Y si alguien que está empezando en el anime ve esas cifras, es posible que salga corriendo en dirección contraria. No le culpo. Hoy estamos acostumbrados a temporadas más cortas y a historias que se consumen en bloques de doce o veinticuatro episodios.
Naruto pertenece a otra época de la televisión anime, cuando las series semanales podían prolongarse durante años y años. Eso tiene sus ventajas, porque permite desarrollar personajes y construir una relación prolongada con el mundo. Pero también tiene un inconveniente evidente: el ritmo no siempre está a la altura de la historia que quiere contar.
Y aquí tenemos que hablar del relleno.
EL RELLENO DE NARUTO: CUÁNTO HAY Y CÓMO AFRONTARLO
Vamos a decirlo sin rodeos: Naruto tiene mucho relleno. De hecho Naruto en el mundillo es ampliamente conocido con el nombre de Rellenuto.
No tiene un poquito de relleno. No son dos capítulos sueltos para descansar. Hay arcos y episodios que se alejan considerablemente de la historia principal y que pueden romper por completo el ritmo que llevaba la serie.
El porcentaje exacto de relleno depende del criterio que utilice cada guía. Algunas contabilizan únicamente los episodios completamente originales, mientras que otras incluyen capítulos mixtos o material que combina contenido del manga con escenas añadidas. Por eso conviene desconfiar de las cifras presentadas como si fueran una verdad absoluta.
El relleno en Naruto puede ser frustrante
Pero, más allá del porcentaje concreto, hay algo que cualquier espectador puede comprobar: el relleno se nota.
Hay aventuras independientes, personajes que aparecen durante un arco y después prácticamente desaparecen, y tramas que llegan justo cuando uno está deseando saber cómo continúa el conflicto principal.
Y eso puede resultar frustrante.
En nuestro caso, nos saltamos bastantes episodios sin ningún remordimiento. Y la historia siguió teniendo todo el sentido del mundo. No sentimos que hubiera que sufrir cada capítulo original para poder disfrutar de la trama principal.
Mi consejo es sencillo: si vas a empezar Naruto, ten a mano una guía de relleno. No hace falta convertir el visionado en una operación militar con mapas, brújulas y una unidad especial de ninjas, pero sí es recomendable saber qué episodios puedes dejar para otro momento.
Eso sí, tampoco convertiría el relleno en el único criterio para valorar la serie. Algunos espectadores disfrutan de las historias secundarias, de los personajes que no tienen tanto protagonismo en la trama principal o de la posibilidad de pasar más tiempo en ese universo.
La cuestión es saber qué buscas tú.
Si quieres avanzar en la historia principal sin perder demasiado tiempo, una guía de relleno te será de gran ayuda. Si prefieres explorar el mundo de Naruto sin prisas, puedes decidir qué episodios te interesan y cuáles no.
Lo importante es que no sientas que tienes una obligación.
¿MERECE LA PENA EMPEZAR NARUTO HOY?
Esta es una pregunta que me parece más interesante que intentar decidir si Naruto es el mejor shonen de la historia.
Porque una cosa es valorar una serie por lo que representa y otra muy distinta es recomendarle a alguien que empiece hoy una aventura de más de setecientos episodios.
Naruto tiene una duración considerable. Y no solo hay que contar los episodios: también hay que tener en cuenta los cambios de ritmo, los arcos de relleno y algunos momentos en los que la historia puede avanzar más lentamente de lo que nos gustaría.
Por eso, no se la recomendaría a alguien que busque una experiencia rápida o una serie que pueda terminar en un par de semanas.
Pero si tienes paciencia y te apetece acompañar a unos personajes durante mucho tiempo, Naruto puede ofrecerte algo que las producciones más cortas no siempre consiguen: la sensación de haber recorrido un camino completo con ellos.
Ves cómo cambian, cómo se relacionan, cómo afrontan las pérdidas y cómo sus decisiones van teniendo consecuencias. No todo funciona igual de bien, por supuesto, pero la duración también permite que determinados vínculos adquieran peso.
En mi opinión, la mejor manera de empezar Naruto hoy no consiste en asumir que tienes que verlo absolutamente todo. Consiste en entrar con una idea clara de lo que te espera:
- Es una serie larga.
- Tiene una cantidad importante de relleno.
- Su ritmo no siempre es constante.
- Cuenta con momentos emocionales y narrativos muy potentes.
- Una guía de visionado puede hacer la experiencia mucho más llevadera.
Y, si puedes verla en compañía, mejor todavía. Aunque eso ya depende de cada familia, de sus horarios y de las ganas que tenga cada uno de meterse en una aventura ninja de semejante tamaño.
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NARUTO Y KURAMA: UNA RELACIÓN QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DEL PODER
Si tengo que destacar uno de los elementos más interesantes de Naruto, la relación entre el protagonista y Kurama ocupa un lugar muy importante.
No voy a destripar los acontecimientos principales, pero sí podemos hablar de la base de esa relación.
Al principio, Kurama no es simplemente una fuente de poder que Naruto puede utilizar cuando las cosas se ponen feas. Es una presencia ligada al rechazo, al miedo y a una convivencia forzada. Naruto lleva dentro algo que los demás temen, y esa situación condiciona la forma en la que el mundo lo trata.
Lo interesante es que la relación entre ambos no se resuelve de un día para otro. No basta con que el protagonista consiga más fuerza o aprenda una nueva técnica. Hay un recorrido emocional detrás, con desconfianza, conflicto y cambios en la manera de entender al otro.
Y ahí es donde Naruto consigue ir más allá de la típica historia de un protagonista que desbloquea poderes cada vez mayores.
La relación con Kurama permite hablar de cuestiones como el odio heredado, la soledad, el miedo a lo diferente y la posibilidad de cambiar la forma en que nos relacionamos con aquello que consideramos una amenaza.
Lo que empieza como una convivencia difícil termina adquiriendo un significado mucho más amplio.
Para mí, ese tipo de evolución es una de las razones por las que Naruto puede dejar huella. No se trata únicamente de quién es más fuerte o de qué técnica resulta más espectacular. También importa lo que los personajes aprenden sobre sí mismos y sobre los demás.
Y cuando una serie de combates consigue llevarte a ese terreno, hay que reconocerle el mérito.
¿QUÉ APORTA NARUTO FRENTE A OTROS GRANDES SHONEN?
Comparar Naruto con otros grandes shonen es inevitable. Forma parte de una generación que muchos espectadores descubrieron junto a series como Dragon Ball, One Piece o Bleach.
Ahora bien, no creo que sea necesario decidir cuál es el mejor de todos. Estas comparaciones suelen terminar convirtiéndose en una competición en la que cada aficionado defiende su serie de cabecera como si estuviera protegiendo la aldea de Konoha.
Prefiero fijarme en lo que aporta cada una.
En el caso de Naruto, uno de sus puntos fuertes está en la importancia que concede a los vínculos, al reconocimiento y a las heridas que arrastran sus personajes. Muchos enfrentamientos no se reducen a que dos ninjas tengan que golpearse hasta que uno cae. Hay conflictos personales, ideales enfrentados, historias de dolor y consecuencias que se arrastran desde generaciones anteriores.
Eso no significa que Naruto sea la única serie que trabaja esos temas. Ni mucho menos. Pero sí forman una parte importante de su identidad.
Dragon Ball, por ejemplo, tiene una relación muy marcada con la superación, el entrenamiento, la aventura y el desafío constante. One Piece construye un mundo enorme alrededor de la libertad, los sueños, la amistad y la aventura. Bleach combina el combate sobrenatural con sus propios conflictos de identidad, deber y responsabilidad.
Cada una tiene su manera de contar historias.
Naruto puede resultar especialmente atractivo para quien disfrute de los protagonistas que tienen que ganarse su lugar, de las rivalidades que se transforman con el tiempo y de los conflictos que no siempre se resuelven simplemente derrotando al enemigo.
¿Tiene problemas? Por supuesto. El relleno es uno de ellos, y el ritmo puede ser irregular. Pero eso no borra los momentos en los que la serie consigue desarrollar personajes y conflictos que van más allá del combate de turno.
LO QUE NARUTO HACE BIEN CUANDO SE TOMA SU TIEMPO
Puede parecer contradictorio que primero critique la duración de Naruto y después destaque que necesita tiempo para desarrollar sus historias. Pero las dos cosas pueden ser ciertas.
Una serie larga no es automáticamente mejor por tener más episodios. Tampoco es necesariamente peor por ser extensa.
La cuestión está en qué hace con ese tiempo.
Cuando Naruto se centra en sus personajes, en sus motivaciones y en las consecuencias de sus decisiones, puede resultar muy efectivo. Hay personajes que empiezan pareciendo secundarios o incluso simples rivales y que terminan adquiriendo una dimensión bastante más compleja.
También hay historias que consiguen mostrar que el mundo ninja no está dividido de manera sencilla entre buenos y malos. Las decisiones de los personajes están condicionadas por su pasado, por su entorno y por la forma en la que han aprendido a entender la violencia y el poder.
No siempre se desarrolla todo con la misma profundidad. En ocasiones, la serie vuelve a fórmulas más previsibles o alarga situaciones más de la cuenta. Pero cuando encuentra el equilibrio entre acción y emoción, funciona.
Y ahí está una parte importante de su atractivo.
No hace falta pensar que Naruto es una obra perfecta para reconocer que tiene momentos que se quedan contigo.
MI CONCLUSIÓN: ¿VOLVERÍA A VER NARUTO?
Sí, a día de hoy pienso que merece la pena ver Naruto, por eso la volvería a ver sin dudarlo.
Eso sí, con paciencia y, si es posible, con una guía de relleno cerca.
No te voy a decir que todos sus episodios son imprescindibles, porque no lo pienso. Tampoco te voy a vender la serie como una experiencia perfecta en la que cada arco mantiene el mismo nivel. No es así.
Naruto tiene problemas evidentes de ritmo y una cantidad de relleno que puede desanimar a más de un espectador. Si empiezas a verla esperando una historia perfectamente medida, es posible que acabes desesperándote en algún momento.
Pero también tiene personajes a los que terminas cogiendo cariño, conflictos que van creciendo con el tiempo y momentos emocionales que justifican buena parte del viaje.
En mi caso, además, Naruto está unido a una experiencia que va más allá de la propia serie: haberla compartido con mi hijo. Sentarnos a verla, avanzar juntos y recorrer ese mundo ninja le da un valor personal que no puedo separar de mi opinión sobre el anime.
Y eso es algo que no se puede medir en episodios, porcentajes de relleno ni listas de los mejores shonen.
¿La recomendaría? Sí.
¿La recomendaría completa y sin saltarse nada? No necesariamente.
Mi consejo es que le des una oportunidad, que tengas claro dónde están sus problemas y que no sientas ninguna obligación de tragarte cada capítulo original si lo que quieres es seguir la historia principal.
Naruto merece una oportunidad. Eso sí, con las tijeras a mano.
Y si puedes verla acompañado, mejor todavía.
Por cierto, no te pierdas mi opinión sobre la noticia del Live Action que se está preparando sobre Naruto
Todas las guías y opiniones de Shioriverse están escritas desde la experiencia personal y con el máximo respeto hacia cada obra y sus autores

Sobre el autor
Txomin L.
Llevo mas de 30 años viendo anime y leyendo manga.
En Shioriverse comparto aquellas obras que me han acompañado durante estos años, explicando por qué me marcaron y que las hace especiales desde la experiencia de un aficionado.
No pretendo decirte qué debes ver. Solo compartir aquellas historias, que, de una forma u otra, también dejaron huella en mí.




